Lunes, 13 Noviembre 2017 23:11

Abundancia y espiritualidad

Escrito por Debora Lugo
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La palabra abundancia se define como gran cantidad, prosperidad, riqueza o bienestar.

Solemos asociar esta palabra a la situación económica, pero ser abundante es mucho más que eso: es fortuna, fertilidad, exuberancia, holgura... Adjetivos que definen a la propia naturaleza.

 

El mundo en el que vivimos, nuestra Madre Tierra, tiene como característica esencial: la abundancia. Párate a observar cómo crece una planta en cualquier lugar donde haya tierra y un poco de humedad, fíjate cómo no sólo llueve una gota de agua, cómo sopla el aire, o la intensidad de la luz, el frío o el calor La naturaleza no pide permiso para mostrar su exuberancia.

 

Siendo parte de este mundo, nosotros también tenemos esa capacidad, nacemos con la misma idiosincrasia. La abundancia debe será algo natural, aceptado y agradecido. No debe tener condiciones ni exigencias. Si marcamos objetivos o metas se pierde la naturalidad, si ponemos requisitos y limitaciones desaparece la esencia.

 

Todo esto suena muy bonito, pero ¿cómo lo llevamos a la práctica? ¿cómo podemos fluir en abundancia?

 

Lo primero es ser conscientes de nuestros pensamientos. Fíjate en el día cuántas veces lamentas no tener, no merecer o querer poseer y cuántas veces agradeces, reconoces o disfrutas.

Todos tenemos creencias que hemos ido adoptando a lo largo de la vida, muchas de ellas son limitantes e influyen en nuestra forma de ver y percibir la abundancia.

Es importante saber qué es lo que quieres y fundamentarlo en tus verdaderas necesidades. Es natural querer tener una casa para vivir, pero desear varias casas puede dar origen a pérdida de control o exceso de preocupación.

 

Identificados nuestros pensamientos, creencias y necesidades, podemos empezar a trabajar en cambiarlas y enfocarlas hacia algo más sensato y real. Y desde ahí construir lo que cada uno entiende por abundancia.

 

Ser abundante no sólo es tener dinero, es ser saludable, gozar de bienestar, disfrutar de buenas relaciones personales, deleitarse con una buena comida, un paisaje o simplemente con la belleza, poder viajar, estudiar, conocer

 

Para mi agradecer es uno de los secretos de vivir en abundancia. Cada día dar las gracias por todo lo que tengo y me rodea: mi familia, mi casa, la comida, mis amigos, realizar el trabajo que me gusta y recibir dinero por ello Poner foco en lo que funciona, desvía la escasez y mágicamente genera abundancia.

 

 

Hay herramientas como las visualizaciones, afirmaciones o la meditación que ayudan a fluir en esta línea. El comienzo podría ser identificar lo que pienso y siento, buscar la manera de cambiarlo y empezar a integrarlo en mi vida. Confiar y tener fe es algo importante en la ecuación. Y yo siempre añadiría: agradecer, agradecer y agradecer

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